miércoles, 31 de agosto de 2011

NO MÁS MALOS PRESAGIOS.


Se quitó su cara de la mente al destazar la física de su cuerpo perfecto.


Era ella, el veneno que por su cuerpo corría y que en su mente tomaba mil y un formas: un demonio nocturno, una banshee que presagiaba un fatal desenlace...


Él no creía en los presagios, por eso había tomado el cuchillo. Por eso había acabado con la vida de ella, su amor del pasado perfecto. Ahora nadie podría predecirle el futuro. Era libre. Libre para tirar su vida a la mierda.


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David Rubio
Escritor y diseñador gráfico underground. Psicólogo social en proceso de formación.
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