NARCOTRÁFICO Y BREAKING BAD
Desde hace algunos años, hablar de narcotráfico se ha vuelto tan común en la vida del mexicano como beber café en el desayuno. Basta con mirar las noticias en la televisión, el internet o el periódico, o bien, escucharlas por el radio, para darnos cuenta de que la actualidad se ha transformado en un tiempo donde reside el caos.
A pesar de lo triste que puede llegar a ser hablar de narcotráfico, éste se ha transformado ya en parte de la cultura de la vida cotidiana: lo vemos ya no sólo en los medios, sino en el arte: en la pintura, en la fotografía, en la música y hasta en la literatura. Es algo que nos acompaña, como un sello maligno a cada paso que damos en este nuevo México donde la única ley parece ser una que dicta: no hay leyes.
Pero bueno, concretamente de narcotráfico, hablaré en otro momento. Hoy quiero hablarles de una serie de televisión llamada Breaking bad.
Breaking bad es una serie creada por la cadena de televisión de Estados Unidos AMC. La serie tiene como protagonista a un hombre llamado Walter White (Interpretado por Bryan Crangston. Quienes no hayan visto ésta serie, seguramente lo recordarán por su papel como el papá de Malcolm, Hall, en la serie "Malcolm in the middle"). Al inicio de la historia, Walter es un hombre casado, con un hijo paralítico y un bebé en camino. Para mantener a su familia, trabaja en dos empleos: uno como profesor de física y química en un instituto local y otro como lava-autos. La vida parece pintar normalmente para el protagonista, hasta que le diagnostican cáncer y le dicen que su expectativa de vida es muy pobre.
La esposa de Walter, Skyler, tiene una hermana llamada Marie, y ésta a su vez se encuentra casada con un agente de la DEA llamado Hank Schrader. Hank es el tipo de persona que todos admiran por su trabajo y al que todos respetan y en el cumpleaños de Walter, le ofrece a éste llevarlo en una de sus redadas a alguna banda de traficantes de drogas. Al enterarse de su cáncer, Walter acepta la oferta de Hank.
En medio de la redada, Walter se encuentra con un estudiante que no terminó los cursos del instituto llamado Jesse Pinkman, y cuando el profesor descubre que éste se dedica al negocio de las drogas, ve en él una puerta para morir tranquilo y asegurar a su familia un futuro estable. Así, Walter, con la ayuda de Jesse se embarcará en la fabricación de la metanfetamína azul (algo así como la "piedra filosofal" de las drogas sintéticas) y con el seudónimo de Heisenberg, se dará a conocer en los negocios negros del mundo del narcotráfico.
La actuación de Bryan Cranston sin duda sorprende. Pasó de la comedia al drama y el humor negro de una forma totalmente profesional. Uno lo puede ver en sus dos papeles (Walter y Hall) y casi asegurar que se trata de dos personas distintas. Los demás personajes no son menos buenos y en cada episodio se puede encontrar un punto de tensión o una vuelta de tuerca inesperada en la trama de la serie. Pero la serie no sólo es buena por las actuaciones o el tema; el contexto de lo que hoy vivimos la hace fresca, actual y por momentos preocupante. La primera vez que la vi me dejó pensando: ¿Realmente todas las personas implicadas en el narcotráfico son tan desalmadas como las pintan en la vida cotidiana?, ¿qué asegura que las personas que están cerca de mí no están implicadas en un negocio sucio?
Espero que se den oportunidad de ver ésta serie que, actualmente, está en su cuarta temporada.
SOBRE DEXTER Y LA AMERICANIZACIÓN DE NOMBRES EN MÉXICO

PROSTITUTA.
Daba miedo verla entre tanto polvo, diamante y brillantina. Era como ver a un fantasma, un espectro que vagaba en medio de la noche, danzando entre uno y otro hombre. Era hermoso, a su manera.
La belleza se había degradado, transformándose en un mero objeto sexual. Un juguete de placer.
Se adivinaban lágrimas entre el rímel de sus ojos y una espuma blanquecina de rabia entre sus labios, pero ese era su trabajo.
Antes era deseable. Al verla, no sólo estimulaba el deseo de los hombres, sino también su devoción total. Pero ahora, siendo una puta, se podía hacer con su cuerpo lo que se quisiera. Valía solamente lo que se pudiera pagar por ella y nada más.
Disimulaba el odio ante los cerdos que la veían perversos con cierta gracia: los miraba y en ellos ponía rostros de personas de su vida pasada. Personas a las que amaba y a las que perdió. Personas que la querían y a las que dejó ir. Personas que la amaban sin utilizarla como objeto. Realmente, la amaban.
Cuando los cerdos terminaban con ella, la dejaban botada en la cama como se deja a una toalla después de secarse posterior a una ducha. Entonces la belleza lloraba entre almohadas percudidas y sábanas sucias. Lloraba hasta que le dolía la cabeza y su llanto siempre cesaba con cansancio, mismo que la hacía quedarse dormida. Entre sabanas y almohadas sucias y usadas, tenía sus peores pesadillas.
Despertaba con dolor de cabeza y lágrimas secas en las mejillas. Se metía rápidamente a la ducha, tratando de eliminarse todas las impurezas, pero le era imposible, pues ella misma era un elogio a la impureza. Una porquería digna de ser exhibida en el fango. Una hermosa porquería.
Repetía el proceso cinco o seis veces por noche, siempre con los mismos resultados. Los últimos hombres de la noche por lo regular eran los más cerdos y desgraciados. La dejaban llorando por los golpes que le daban y los rasguños que le dejaban, pero ella en ellos veía su salvación. Pensaba que, si le pegaban lo suficientemente fuerte, ella, probablemente, moriría allí. Ese pensamiento suicida la hacía feliz. Ya no trabajaba por el deseo. Trabajaba porque no deseaba vivir.
HIJO DE LA NOCHE
NO MÁS MALOS PRESAGIOS.
Se quitó su cara de la mente al destazar la física de su cuerpo perfecto.
Era ella, el veneno que por su cuerpo corría y que en su mente tomaba mil y un formas: un demonio nocturno, una banshee que presagiaba un fatal desenlace...
Él no creía en los presagios, por eso había tomado el cuchillo. Por eso había acabado con la vida de ella, su amor del pasado perfecto. Ahora nadie podría predecirle el futuro. Era libre. Libre para tirar su vida a la mierda.
EL PORQUÉ DEL NOMBRE.
Archivo
Acerca de mí
- David Rubio
- Escritor y diseñador gráfico underground. Psicólogo social en proceso de formación.
Etiquetas
- alcoholismo (1)
- comerciales (1)
- cuento (3)
- dexter (1)
- esnob (1)
- Estados Unidos. (1)
- jeff lindsay (1)
- literatura (1)
- micro-relato (3)
- minificción (3)
- minimalismo (1)
- narcotráfico (1)
- noche (1)
- nombres (1)
- publicidad (1)
- publívoros (1)
- Raymond Carver (1)
- realismo sucio (1)
- relato breve (1)
- series (2)
- televisión (2)
