viernes, 2 de septiembre de 2011
SOBRE MI ALCOHOLISMO Y RAYMOND CARVER.
Nunca he llegado más lejos del primer paso, que es aceptar que hay un problema. Tampoco he estado en un grupo de alcohólicos anónimos porque la verdad, disfruto mucho de beber. Empecé a beber desde los dieciocho años y desde allí, no he parado de hacerlo. Bebo cuando hay una fiesta o cuando están los amigos, cuando la familia lo acepta o cuando estoy con mis primos, para recordar y para olvidar. Bebo por el simple gusto de beber.
En fin, ya habiendo sacado un poco de mi personalidad en las anteriores líneas. Es hora de hablar del tema de hoy: Raymond Carver.
Muchos se preguntarán ¿quién demonios es ese? Bien, Carver es considerado uno de los padres de una corriente literaria denominada realismo sucio. Dicha corriente está caracterizada por hacer un retrato minimalista (es decir, lo más breve posible) de lo que hay en un cuento. Así, en los libros de Carver, podemos encontrar cuentos a los que no les falta ni les sobra ni una palabra, sino que sólo dicen justo lo que quieren decir.
La prosa de Carver es sumamente limpia, pero ese estilo no se lo sacó de la manga por sí sólo. Su editor, Gordon Lish, fue el encargado de que la prosa de Carver se transformara por completo. Cuando Carver entregó el borrador de su primera obra, Lish le recomendó a Carver que quitara palabras, que minimizara sus relatos hasta el punto más mínimo, en el que se volvieran irreductibles. Se cuenta que incluso el propio Lish quitó párrafos enteros de la primera obra de Carver y la llamó de una forma distinta a como estaba destinada a llamarse en un principio: De qué hablamos cuando hablamos de amor (Carver tenía pensado ponerle Principiantes, haciendo referencia a una pequeña frase de esa antología de relatos que decía: "Porque en el amor, todos somos unos principiantes".).
La cuestión fue que la primera obra de Carver se transformó en un éxito y después de eso, todos sus libros estarían escritos con el mismo estilo del primero, convirtiéndolo así en un autor de gran fama.
Sin embargo, no todo era miel sobre hojuelas en el mundo de Carver. Era alcohólico, por lo que tenía muchos problemas que le inspirarían a crear sus obras, y justo en la cúspide de su carrera, murió.
Lo cierto es que Carver creo un mundo de personajes crudos, alcohólicos, desesperanzados, problemáticos, a la vez que amorosos, tiernos y amistosos. Personajes que no están fuera de la cotidianidad de nuestras vidas, y que se sienten tan reales que a veces el mismo lector puede identificarse dentro de uno de ellos. Entre las historias de Carver están la de la pareja que va viendo destruida su relación al paso del tiempo, la del hombre que lo ha perdido todo por sus problemas de alcoholismo, la de quien parece vigilar la vida de otros cuando no puede ni lidiar con la suya propia o la de quien busca un poco de compañía dentro de un mundo gris. Leer a Carver es como escuchar un buen consejo de un amigo, consejo que el mismo nunca pudo o no quiso seguir, o al menos así lo defino yo.
En México, los libros de Carver pueden encontrarlos bajo el sello de editorial anagrama, en la colección compactos y uno más en la colección panorama de narrativas (que de hecho, se trata de la obra original del autor: Principiantes). Si no han leído nada de él, los invito a que lo lean. No se arrepentirán.
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- David Rubio
- Escritor y diseñador gráfico underground. Psicólogo social en proceso de formación.
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